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Cómo fue la ingeniería de blanqueo de dinero para los concesionarios españoles del Puerto de Rosario
El blanqueo de dinero sucio por el cual están presos o con pedido de captura los más altos funcionarios de la anterior concesión del Puerto de Rosario, por hechos que ocurrieron entre 2010 y 2021, no es mayormente por captación de dinero narco aunque eso haya ocurrido. Es por el armado de una sofisticada ingeniería financiera que involucró la creación de sociedades que no tenían actividad real, donde había titulares de paquetes accionarios que celebran contratos, mutuos, compraventa de valores entre otras variantes, o que hacían falsos contratos de asesoría. Y que esos titulares luego se insolventaban, buscaban mecanismos para pagar por afuera o sacar el dinero del país.
Este es el segmento fundamental en la operación de lavado a gran escala que cinco fiscales federales detectaron para pedir la detención en España a Jordi Pujol i Ferrusola, que fue presidente del Puerto de Tarragona, concesionario en Rosario de la Terminal Puerto Rosario (TPR). Quien es además hijo del ex presidente de la Generalitat de Cataluña Jordi Pujol. El otro actor central de la trama es Gustavo Shanahan, es presidente de TPR, actualmente en prisión por integrar una cadena de comercialización de droga, como eslabón que les cambiaba en su financiera dólares por pesos.
Se trata de un robusto y complejo caso que mezcla corrupción política internacional y narcotráfico. Lo más destacable en todo el entramado de traspaso de acciones es que el dinero sucio venía de afuera del país y que, una vez gestionados los procesos de blanqueo, también terminaron fuera de Argentina.
A Shanahan los fiscales federales lo acusan de usar su empresa Pro Puerto SA y las acciones que esta tenía sobre el puerto de Rosario para esconder dinero de origen ilegal. Los investigadores separan el origen de ese dinero en dos grandes fuentes: corrupción política internacional y narcotráfico. En el primero de los casos, el objetivo era esconder el dinero de Jordi Pujol Ferrusola.
Conmoción en Rosario por la detención de ex concesionarios del Puerto por lavado narco
Hacia fines de 2005, Pujol Ferrusola era investigado en España por corrupción y lavado de dinero. Según la acusación, Pujol Ferrusola tenía fondos ocultos vinculados a las acciones del Puerto de Rosario. Shanahan fue el cerebro, según la imputación, para mover, transferir y vender esas acciones para darle una apariencia legal a ese dinero sucio y evitar que la Justicia española o terceros pudieran confiscar los bienes.
La fiscalía sostiene que Gustavo Shanahan actuó como un “facilitador” o testaferro corporativo. Utilizó el entramado de empresas portuarias en Rosario, generó deudas millonarias, vendió acciones estratégicas y provocó su propia quiebra financiera con un fin básico: mover y blanquear millones de dólares que provenían tanto de la corrupción política de España como del tráfico de estupefacientes en la zona de Rosario.
En 2020 hubo una primera jugada para “blindar” las acciones. El 5 de agosto de 2010 Shanahan transfirió el 51% de las acciones del puerto -que eran de Pro Puerto SA – a otra empresa llamada Abel Otto Torre SA. El propio Shanahan dejó por escrito que el objetivo de esto era dejar las acciones “seguras” para que no pudieran ser “atacadas” -embargadas o investigadas – por terceros.
Gustavo Shanahan
Hubo casos significativos como una deuda con la sociedad Magnus SA. Se trató de una transferencia que se hizo apenas seis semanas después de que Shanahan reconociera una deuda con una sociedad llamada Magnus SA vinculada al entorno de la maniobra. La deuda venía de un pagaré de 2009 que Shanahan había firmado para que su hijo, Esteban Shanahan que está también detenido, comprara acciones de Pro Puerto SA.
A esto siguió una quiebra ficticia. Shanahan no pagó esa deuda y según los fiscales quedaron debiendo 1.100.000 dólares. Al no pagar, un Juzgado Comercial de Rosario declaró la quiebra personal de Shanahan y de su esposa -ahora también detenida- en octubre de 2013. En esa quiebra, la Justicia aceptó la deuda con Magnus SA por un valor de más de 6 millones de pesos de la época. Esto forma parte de la ingeniería financiera bajo sospecha.
La pesquisa la realizaron fiscales de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) entre ellos Diego Velasco y Juan Argibay Molina, con el soporte de sus colegas Federico Reynares Solari, Matías Scilabra y Matiás Mené.
En otra de las maniobras se utilizó a la agroexportadora Vicentin. Fue para el traspaso progresivo y la desvinculación de la sociedad Pro Puerto de su paquete accionario en Terminal Puerto Rosario a favor de Vicentin SAIC, utilizando un préstamo inicial como pantalla para garantizar y finalmente adquirir las acciones. Los pasos de la operatoria, según lo revelado a LPO por un funcionario que trabajó en la pesquisa, se iniciaron cuando Vicentin SAIC otorgó un préstamo (mutuo) de 450 mil dólares a Pro Puerto SA. Como garantía de pago, se fijó un derecho real de prenda sobre 1192 acciones de Terminal Puerto Rosario SA. Esto sirvió según los acusadores como primer paso para vincular a la agroexportadora con dichas acciones.
El puerto de Rosario
Luego se pactó la venta de esas mismas 1.192 acciones a un precio total de 2.841.478 dólares pagaderos en 10 cuotas anuales. En el medio hubo un perfeccionamiento del ardid: mediante asambleas de Pro Puerto SA se aprobó y ratificó la venta total de las acciones clase B, cancelando la prenda anterior y desvinculando por completo a Pro Puerto SA del puerto.
Las investigaciones judiciales señalan que estas operaciones formaban parte de una secuencia mayor de transferencia de paquetes accionarios para canalizar y reciclar fondos, transformando el dinero en activos dentro de la estructura portuaria. Algo que tuvo impacto concursal: los pagos de las cuotas pactadas se realizaron hasta el 2019. Al entrar Vicentin en cesación de pagos y concurso preventivo, se intentó verificar el saldo pendiente de esa compra de acciones dentro del mismo proceso de quiebra de la agroexportadora.
Contratos de asesoría truchos
Los fiscales también señalan que la organización utilizó contratos falsos de asesoría para hacer parecer que los giros internacionales de dinero, hacia Jordi y Ferrusola, eran pagos de honorarios legítimos entre empresarios. En realidad, los investigadores deducen que solo eran un vehículo para mover dinero de origen oculto desde Europa hacia cuentas en Estados Unidos, utilizando el circuito comercial de Rosario como pantalla.
El punto de partida son fondos de origen espurio y transnacional vinculados a Pujol Ferrusola a través de la sociedad pantalla Active Translation SL, que controlaba Inter Rosario Port Services SA. El desafío de los infractores era mover y utilizar ese dinero sin alertar a las autoridades sobre su origen ilegal. Para eso crearon una deuda ficticia. Para justificar por qué una empresa le pagaría una fortuna a una persona, le dijeron investigadores a LPO, simularon un pasivo, es decir, una deuda falsa. Crearon un documento legal el 24 de abril de 2015 llamado “Convenio de reconocimiento de deuda” firmado entre la empresa Inter Rosario Port Services SA y Gustavo Shanahan.
Justificaron la deuda inventando que Shanahan había realizado “gestiones de intermediación comercial” ante la cerealera Vicentin SAIC.
En la realidad, esa asesoría o trabajo nunca existió. Fue una pantalla. Para no levantar sospechas con un único pago gigantesco, diseñaron una compensación financiera en cuotas. Meses después, el 5 de septiembre de 2015, firmaron una “Novación” -o cambio en las condiciones del contrato original- donde la empresa se comprometió a transferirle a Shanahan 850 mil dólares en pagos anuales consecutivos.
Aquí los fiscales constatan la fase de “estratificación” o “dispersión” del lavado, moviendo el dinero a través de diferentes fronteras y entidades financieras para borrar sus huellas. El primer pago se hizo en mayo de 2015 cuando se transfirieron 136.350 dólares. Para el viaje del dinero se usó The Bank of New York Mellon, entidad de primera línea, y una firma de corretaje llamada Pershing LLC como intermediaria antes de llegar a la cuenta final de Shanahan.
El segundo pago fue en diciembre de 2016, cuando se giraron 150 mil dólares. Para sofisticar más la maniobra, el dinero no salió de la caja de la empresa, sino que se cobró directamente de las “cuotas portuarias” que la firma española debía percibir de Vicentin SAIC. De la deuda legítima de Vicentin, se desviaba el dinero a la cuenta estadounidense de Shanahan.
Lo que tiene que ver con Vicentin es, para los fiscales, un asunto turbio. Lo que se entiende es que a Shanahan le pagaban por afuera del concurso. Y que luego se presentó como acreedor legítimo del proceso como si no hubiera cobrado. Estas se presumen como conductas delictivas que eventualmente deben ser investigadas por la Justicia provincial de Santa Fe.
Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Leer más