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Llaryora mete a un peronista clásico como jefe de campaña y abandona el cordobesismo

Martín Llaryora quemó el manual del cordobesismo y decidió regresar a las fuentes para enfrentar a La Libertad Avanza en octubre: el peronismo cordobés recuperó el protagonismo en la lista que encabeza Juan Schiaretti y gana preponderancia en la campaña, que tiene como variable una baja participación, lo que potencia la preponderancia del aparato.

En lo operativo, Llaryora delegó en Facundo Torres -exministro de Gobierno de Schiaretti y actual presidente provisorio de la Legislatura- la tarea de reabrir el Partido Justicialista. La sede de bulevar San Juan abrió sus puertas para recibir a 60 secretarios generales de gremios y para una cena con intendentes y legisladores.

En el Gobierno provincial entienden que confluyeron tres factores para que Llaryora decidiese cambiar de estrategia tras décadas de “esconder al peronismo”.

Primero, la expectativa que genera un eventual liderazgo nacional de Schiaretti vía el bloque de los gobernadores en el próximo Congreso; la conformación de un espacio que dispute con Milei la elección presidencial de 2027. “Cuando la narrativa del modelo Córdoba parecía agotarse, Llaryora apunta a exportarlo”, explican en el peronismo cordobés. Fue una inyección de ánimo para una estructura oxidada tras años al calor del poder.

 Schiaretti peroniza la lista para aislar a De la Sota

Luego, atajar un problema interno que creó Schiaretti en 2023, cuando por impedir la “re-re” de los intendentes el peronismo perdió más de 100 intendencias. “El cordobesismo sirvió para ganar la Gobernación, pero el partido explotó en el interior por la pérdida de decenas de municipios. Incluso, en aquellas ciudades donde el PJ retuvo con candidatos muletos porque el intendente no podía buscar la re-re, explotó la interna”, admiten.

Para atender esta crisis, Llaryora mandó a Torres a recorrer el interior cordobés, en particular las ciudades que no gobierna el PJ. La expectativa del Gobierno provincial es que la mayoría de los intendentes radicales jueguen con Schiaretti (“y Pullaro”, agregan). Hacen cuentas y creen que por lo menos un tercio de los intendentes radicales podrían sumarse a Provincias Unidas.

Habrá una fuerte apuesta de Llaryora al aparato para garantizar una movilización que le dé un piso a Schiaretti en el marco de una elección de baja participación. El objetivo de mínima del Gobierno es lograr tres bancas, una más de las que pone en juego.

Habrá una fuerte apuesta de Llaryora al aparato para garantizar una movilización que le dé un piso a Schiaretti en el marco de una elección de baja participación. El objetivo de mínima del Gobierno es lograr tres bancas

Finalmente, y no menor, la ruptura propiciada por Natalia de la Sota, la hija del “arquitecto del peronismo en el poder”, un golpe simbólico que aún no está asimilado en el PJ Córdoba. “Natalia salió a buscar a los heridos que dejó el haber prohibido la re-re en 2023”, confirman en El Panal.

La decisión que el PJ sea la “columna vertebral” de la campaña es un experimento para Córdoba. En 1998, cuando De la Sota lideró Unión por Córdoba y desplazó al radicalismo del poder, lo hizo camuflando los símbolos del peronismo, “Marcha” incluida. 

Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Leer más

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