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Sandleris defendió la operación del Central y lo destrozaron Maslatón y Buteler

El mal uso del oro del Banco Central que reveló la Auditoria General de la Nación (AGN) desató un incendiario debate entre expresidentes de la entidad, economistas y operadores financieros. La polémica por los USD 1.023 millones que hicieron perder al Central las operaciones con derivados que montaron Caputo y Bausili sobre ese activo escaló luego que Guido Sandleris saliera a defenderlos.

“Si contratás un seguro contra incendios, pagás una prima. Si la casa no se incendia, esa prima fue el costo de estar cubierto. Con las opciones sobre la posición en oro del BCRA pasa algo parecido: funcionan como un seguro frente a una caída fuerte del precio del oro. Si el oro sube, la cobertura puede generar una pérdida, pero la posición total en oro gana. Eso es manejo prudente de reservas, no especulación. Exactamente lo contrario de lo que sugiere la crítica de la AGN”, afirmó Sandleris que hoy es el economista jefe de la Bolsa de Córdoba, pero fue parte del equipo de Caputo con Macri y presidente del Central.

“Sandleris, no gastaron esa plata por cubrirse con puts. Perdieron 1000 palos porque hicieron muchas cosas más. Es evidente que lanzaron calls y tal vez futuros porque veían el oro para abajo. Los corrieron, debieron reponer garantías y no tenían cómo. Entonces mandaron las reservas de oro afuera y las caucionaron para pagar el margin call. Son irresponsables, inútiles y se creyeron muy listos poniéndose negativos cuando la onza valía 2000 USD. Es trágico seguir mandando jugadores de mesa de dinero con plata ajena a los cargos públicos”, le contestó Carlos Maslatón, político libertal y conocido especialista en finanzas. 

Tal como publicó LPO, la AGN detectó que el Banco Central registró un resultado negativo de 1,5 billones de pesos, equivalentes a 1.023 millones de dólares, por operaciones con derivados vinculados al oro. De ese total, 960 millones correspondieron a resultados negativos y otros 62,8 millones a primas de opciones. Los pagos se realizaron en divisas y al cierre del ejercicio ya no quedaban contratos abiertos. El dato provocó ruido porque durante ese mismo período el oro tuvo una fuerte valorización internacional, lo que ya derivó en denuncias penales contra Bausili, actual presidente del Banco Central. 

La AGN confirmó que el Central perdió más de USD 1.000 millones con las maniobras con el oro

Mientras los principales bancos centrales del mundo aumentaban sus tenencias del metal, la conducción de Bausili contrató instrumentos financieros para protegerse de una caída de precios que finalmente no ocurrió. El resultado fue que una parte importante de la ganancia patrimonial quedó en el camino. 

Ante la revelación de la AGN que preside el peronista Juan Manuel Olmos, La respuesta del Central fue inmediata. Bausili aseguró que la posición en oro produjo una ganancia neta de 2.505 millones de dólares durante 2025 y que las pérdidas de los derivados no pueden analizarse por separado de la valorización del activo. También recordó que el organismo utiliza coberturas desde 2007 y acusó a la conducción de la AGN de intentar desprestigiar a las autoridades monetarias con fines políticos. 

Sandleris, no gastaron esa plata por cubrirse con puts. Perdieron 1000 palos porque hicieron muchas cosas más. Es evidente que lanzaron calls y tal vez futuros porque veían el oro para abajo. Los corrieron, debieron reponer garantías y no tenían cómo. Entonces mandaron las reservas de oro afuera y las caucionaron para pagar el margin call. Son irresponsables, inútiles y se creyeron muy listos poniéndose negativos cuando la onza valía 2000 USD. 

Sin embargo, la explicación no consiguió apagar la polémica. Por el contrario, abrió un debate sobre la prudencia de comprometer la totalidad de las reservas de oro en instrumentos financieros cuyo costo terminó superando los mil millones de dólares. 

El intercambio más intenso se produjo entre Sandleris y el economista financiero Christian Buteler, que rechazó la metáfora doméstica de Sandleris de comparar la operación con “un seguro contra incendios”. 

Buteler le respondió con una pregunta: “¿Dónde está la prudencia en perder 1.000 millones sobre una posición inicial de 5.200 millones?”. También reclamó conocer el informe técnico que justificó la operación y cuáles fueron los instrumentos utilizados. El cuestionamiento apunta al corazón de la defensa oficial. No alcanza con explicar para qué sirve un seguro. También hay que demostrar que su precio fue razonable. 

A la controversia se sumó Martín Redrado, que presidió el Central entre 2004 y 2010. En una entrevista con Maximiliano Montenegro sostuvo que la administración de reservas debe ser “extremadamente conservadora” porque su objetivo es preservar el capital y garantizar liquidez, no comportarse como un fondo de inversión que busca maximizar rendimientos. 

Redrado consideró que existió un error técnico en la decisión de cubrir la totalidad de la posición en oro. “Nunca se puede cubrir el 100% de una posición, siempre se cubre una parte”, explicó. 

Di Tullio dijo que Bausili mintió al Senado: “El oro del Banco Central está en Londres”

El expresidente de la entidad también reclamó que Bausili publique el informe técnico que respaldó la decisión. Alejandro Vanoli, expresidente del BCRA del gobierno de Cristina, respaldó el pedido. “Es necesario conocer qué informes técnicos sustentaron la decisión”, afirmó. Según sus cálculos, las operaciones redujeron en 1.505 millones de dólares una ganancia potencial de 3.528 millones por la diferencia de cotización del metal. 

Pero Maslatón fue el más picante. Según su interpretación, el Central no se limitó a proteger sus reservas, sino que habría apostado directamente a una baja del precio del metal. “Es evidente que lanzaron calls y tal vez futuros porque veían el oro para abajo”, sostuvo.

¿Dónde está la prudencia en perder 1.000 millones sobre una posición inicial de 5.200 millones?

La diferencia es sustancial. Comprar una opción de venta permite establecer un piso de protección y limitar la pérdida al costo de la prima. En cambio, vender opciones de compra o tomar determinadas posiciones en futuros puede generar obligaciones adicionales cuando el precio sube. En esos casos, las contrapartes pueden exigir garantías para cubrir las pérdidas potenciales. Y el oro, lejos de bajar, se disparó. 

Lo que lleva al interrogante más pesado que hay en torno a toda esta operación: Dónde está el oro? De hecho, Maslatón vinculó su hipótesis con el traslado de las reservas al exterior. “Los corrieron, debieron reponer garantías y no tenían cómo. Entonces mandaron las reservas de oro afuera y las caucionaron para pagar el margin call”, aseguró. 

Se trata de una acusación grave que no está demostrada todavía porque falta la auditoría sobre el destino del oro, que está en curso, pese a la resistencia del Central a entregar la información correspondiente. 

Como reveló LPO en exclusiva, el Banco Central trasladó sus reservas de oro al exterior en un clandestino operativo realizado a la madrugada en 2024. La conducción de Bausili reconoció esos movimientos, pero segun la peronista Juliana di Tullio el presidente del Central le mintió al Senado al negar que estuvieran en Londres.

En efecto, no informó la ubicación precisa de los lingotes, las entidades que los custodian ni las condiciones contractuales bajo las cuales se encuentran depositados. Tampoco aclaró si permanecen inmovilizados bajo custodia o si fueron utilizados para obtener financiamiento o constituir garantías. 

Una cosa es contratar derivados para cubrir el precio de un activo. Otra muy distinta es utilizar los lingotes en operaciones de préstamo o swaps de oro. 

En el mercado de Londres existen dos modalidades habituales de custodia. En una cuenta asignada, el propietario conserva el derecho sobre lingotes específicos, identificados por número de serie, peso y pureza. En una cuenta no asignada, en cambio, mantiene un derecho contractual a recibir una cantidad equivalente de metal. 

La London Bullion Market Association, conocido como “el banco del oro”,  advierte que esta última modalidad implica exposición al riesgo crediticio de la entidad intermediaria. La diferencia puede parecer una sutileza financiera, pero no lo es. 

Si los lingotes se encuentran en una cuenta asignada, el banco custodio no puede utilizarlos libremente para sus propios negocios. Si el oro se presta o se utiliza en determinadas estructuras de swaps, el Banco Central puede pasar de ser propietario de barras individualizadas a convertirse en acreedor de una entidad financiera que se compromete a devolver una cantidad equivalente de metal. Además, dependiendo de las condiciones contractuales y de la jurisdicción, pueden aparecer riesgos frente a eventuales litigios y embargos internacionales. 

Allí está el problema que la respuesta de Bausili todavía no despejó. El Central explicó por qué considera razonable pagar por una cobertura financiera, pero no aclaró si los lingotes enviados al exterior permanecen bajo custodia asignada o si fueron utilizados en operaciones que modificaron sus condiciones de disponibilidad. 

La discusión tiene entonces dos capítulos diferentes. El primero es financiero: si los “Messi de las finanzas” pagaron un seguro demasiado caro mientras el oro se disparaba. El segundo es patrimonial y bastante más delicado: si el Banco Central conserva el control efectivo de los lingotes que forman parte de las reservas argentinas. 

Esta nota fue publicada en el portal LaPolíticaOnline. Leer más

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